24/06/09

Mi amiga Ari.

Ariadne era muy pequeña. Su padre leía algo y ella se acercó. Con la visión del mundo que sólo puede tener un niño, preguntó.

-Papá, ¿qué se siente al leer?

-¿Al leer? Pues no sé, no se siente nada.

Ari pensó que eso no podía ser verdad, era imposible. Al leer tenía que sentirse algo. Su padre le había mentido, o se equivocaba. Quiso aprender a leer cuanto antes para saber si aquello que su padre le había dicho realmente era cierto...

Quién sabe si esta anécdota fue lo que hizo que Ari estudiase Filología Clásica cuando fue lo suficientemente mayor como para ir a la universidad. Para leer a los clásicos. Para sentir eso que se siente al leer, porque ahora sí sabía con certeza que su padre, o le había mentido, o se había equivocado.

Aunque a veces se arrepiente un poco de estudiar Clásicas porque es jodidamente difícil.

2 freestyles:

fio dijo...

Echo de menos leer relatos tuyos. A ver cuando te animas ;-)

Rafa dijo...

Lo curioso es que esto es una histori real. Ari existe y le pasó esto de verdad, y estudia griego de verdad :)