28/05/09

La visita de Lara y Rinka-chan

La semana pasada estuve con Lara, a cuya boda asistí en septiembre en Yokohama y vaya pedal que cogimos allí todos de izakaya en izakaya, que los japos acabaron echando la papa por todas partes en el reservado que teníamos en la izakaya última a la que fuimos, bueno que que se me pira, pues Lara ha venido con Rinka-chan, su hija. Cuando la vi, tenía 5 meses, pero ahora está super espabilada. Es kawaii, es adorable,... pongo una foto que nos hicimos.





Joder qué feo salgo, ahora que me fijo.


Bueno, imaginaos a una gótica del infierno con botas de esas que si te dan una patada te matan, tirando de un carrito con una niña medio-japita, y tres frikis de escolta, yo incluido, hablando en japonés a la niña en plan "Rinka-chan, genkiiii?, kawaii yooo, rinka-chan.. Supein ga sukii?" y demás ñoñadas a las que por supuesto se negaba a contestar porque apenas habla aún.

A Rinka le gustó mi gorra y jugamos un rato a ponernos la gorra, pasárnosla, ponérsela, hacer como que me la daba para luego quitarla (me vacilaba, la tía!), en fin, que lo pasamos muy bien y creo que le caí bien, jajaja. Tiró tres chupetes al suelo ante el desconcierto y ligero cabreo de la madre primeriza.

Intentaré volver a verlas antes de que vuelvan a Japón a finales de junio.